Si piensas que una joya valiosa solo puede estar elaborada con metales nobles, es el momento de revisar ciertos conceptos...
El titanio posee propiedades únicas: alta dureza y resistencia, ligereza, rigidez, tiene alta memoria en su forma, es muy maleable, y sometido a ciertos procesos técnicos, tiene la capacidad de presentar diferentes colores.
Ahora, el titanio muestra su cara más sofisticada, y el mundo de la joyería experimenta sus cualidades de versatilidad y belleza, aparece solo o como soporte de otros materiales en multitud de colores y texturas.
Los diseñadores descubren un metal ideal para desarrollar joyas que hasta ahora eran técnicamente imposibles, piezas donde el titanio da vida a diseños muy especiales, haciendo que el brillo sea el protagonista.
Su utilización en joyería tiene ciertas dificultades técnicas, ya que por sus características físicas se necesitan métodos específicos y maquinaria especial para ser maleado y engastado, pero es un desafío para quien acostumbrado y limitado por las propiedades y peso del oro, puede dejar volar la imaginación y elaborar libremente piezas grandes y extremadas que pueden ser cómodamente llevadas.
En una pieza de oro, se necesita un cierto espesor para asegurar que mantendrá su forma, sobre todo si la plancha presenta curvas pronunciadas, con el titanio no existe esa limitación, una plancha fina tiene la suficiente fuerza y consistencia para mantener su forma..
El hecho de poder trabajarlo en finas láminas, unido a que su peso específico sea una cuarta parte que el del oro, hace que este metal sea ideal para elaborar piezas especiales..
El precio del titanio es más bajo que el del oro, pero la dificultad que ofrece su mano de obra hace que en el mercado las piezas elaboradas en este metal sean ligeramente más caras que aquellas realizadas en oro.
El titanio me apasiona por todas las nuevas oportunidades que ofrece; la ligereza, consistencia, la belleza en los matices de su color, la versatilidad...

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